
Una vez temí que jamás encontraría a alguien a quien querer de verdad
quería alguien perfecto al menos para mí.
Una manera especial de hablar,
una forma sincera de escuchar,
sin temor de reír ni de llorar,
ternura y comprensión;
alegría y estímulo,
alguien que llenara mi corazón de dicha.
Creo que esperaba mucho ¡Pero tengo fe!
Y creía que algún día el encanto particular de alguien transformaría mi vida pero toda esa espera, toda la soledad, todos los momentos en que casi desistí valieron la pena; han dado sus frutos.
Y es verdad que los deseaos se hacen realidad, porque lo que siempre he deseado no es un sueño...
¡ERES TÚ!
